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EL IMPACTO MULTIPLICADOR DE LA PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN EL DESARROLLO

Por María Rodríguez  (IVLP, Guatemala).  Fundadora y Directora de “Byoearth”.

 

La participación de la mujer en la economía y el desarrollo cobra importancia cada año. Apostar por el liderazgo y participación femenina es un factor indiscutible. El Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección, del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE), manifiesta que ha comprobado que el estilo de liderazgo femenino responde mejor a las necesidades de la nueva economía por ser más solidario, cooperativo, participativo y trascender con frecuencia el mero interés económico. [1] Bajo esta misma línea, el Instituto expresa que la competitividad de un país necesita de una sociedad comprometida con su desarrollo y empresas que impacten a través de mejores prácticas que generen crecimiento económico y progreso social en educación y salud. Y para crear ese tipo de empresas se requieren hombres y mujeres emprendedores. El presente artículo tiene como objetivo resaltar la importancia de la participación de la mujer y su efecto multiplicador en el desarrollo. El Banco Mundial el 40% de la fuerza laboral mundial son mujeres. Este porcentaje representa un dato significativo que tiene le poder de re activar las economías de países en desarrollo y por ende del mundo entero.[2] 

El “informe sobre el desarrollo mundial 2012: Igualdad de género y desarrollo” destaca que el mundo ha logrado avances considerables en lo que respecta a reducir las disparidades de género en educación, salud y mercados laborales durante los últimos 25 años. De la misma manera, señala deficiencias como la baja matrícula de las niñas desfavorecidas, el acceso desigual de las mujeres a las oportunidades económicas y el ingreso, y las grandes diferencias en materia de voz y participación entre mujeres y hombres, tanto en el hogar como en la sociedad. Algunos autores (as) que han investigado el papel de la mujer en el mundo empresarial se atreven a expresar que es un factor incipiente. El IPADE describe claramente que En las décadas de 1970 y 1980, la cifra de emprendedoras se incrementó en países como Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña, pero en la década de 1990, no creció: por cada cinco empresarios existía una empresaria y en los últimos 15 años ascendió de 25% en 1991 a 33% en 2005.

“La igualdad de la mujer tiene importancia por derecho propio, pero también tiene sentido desde el punto de vista económico. Los países que generan mejores oportunidades y condiciones para las mujeres y niñas pueden incrementar la productividad, mejorar los resultados para los niños, hacer que las instituciones sean más representativas y promover las perspectivas de desarrollo para todos” Banco Mundial, 2012.

La participación de la mujer es importante para el desarrollo. Una mayor participación de la mujer e igualdad de género puede incrementar la productividad y mejorar los resultados en materia de desarrollo para la próxima generación, la mujer es una líder trascendental. Si bien las mujeres representan 40% de la fuerza de trabajo también representan el 43% de la mano de obra agrícola mundial y más de la mitad de los estudiantes universitarios del mundo.

Generando oportunidades para mujeres, se genera un impacto multiplicador ya que las mujeres son hábiles para compartir y están llenas de talentos. Eliminar las barreras discriminatorias para las mujeres en diferentes sectores podría aumentar la productividad en la mano de obra hasta un 25% en países en desarrollo. La mujer tiene una capacidad para educar, cuidar y distribuir recursos de una forma muy particular. Una mujer que se integra al mercado laboral, que se prepara y estudia impacta a las demás mujeres a su alrededor de una manera positiva. Inmediatamente se genera un impacto en sus familias y por ende toda la comunidad queda impactada.

“El poder de las mujeres en la economía de un país es el cambio social más grande que ha existido”[3]

Algunas de las características de los emprendimientos femeninos se relacionan con la habilidad de construir relaciones, compartir información e integrar a distintos actores a su negocio para lograr sus objetivos. Sin embargo, para incentivar la participación de la mujer en la economía y desarrollo resulta importante invertir en la educación. Una mujer educada generalmente toma decisiones (con juicio crítico) que van orientadas a mejorar sus capacidades y por ende oportunidades de integrarse a la economía formal. María del Carmen Bernal y Alejandra Moreno en su artículo “apostar por el liderazgo femenino” expresan: “Si algo define el desempeño de la mujer es su exquisita sensibilidad y su sentido de compromiso, aspectos esenciales para vivir toda acción social que emprenda. Impulsar y aprovechar su liderazgo trascendente, su creatividad, su trabajo inteligente, su solidaridad, sus competencias directivas y asertividad para la toma de decisiones es ya requisito sine qua non para devolver a las organizaciones ese rostro de humanidad que se ha desdibujado. Que sea fácil o difícil, que cause o no problemas, no debe detener el empuje de estas mujeres emprendedoras sociales. Si verdaderamente se cree en algo se debe luchar por conseguirlo.”

Para promover el papel de la mujer en el desarrollo es importante:

- Fomentar el desarrollo de habilidades laborales y gerenciales.

- Promover y participar en programas prácticos para mujeres que quieren empezar una empresa o ganar experiencia laboral.

- Promover y participar en programas con enfoque en análisis personal y capacidades como la viabilidad de ideas de negocio.

- Generar e integrarse a redes de  mentores y apoyo a través de actores clave que identifique en su comunidad.[4]

- Colaborar con otras mujeres en negocios, crear redes de apoyo.

                                                                                                                                            

[1] Apostar por el liderazgo femenino. Autores: María del Carmen Bernal y Alejandra Moreno  Edición:317, Revista Istmo para el IPADE. 2011.

[2] Informe: Igualdad de Género: La clave para reducir la pobreza, Banco Mundial 2012. Disponible  en: www.bancomundial.org.gt

[3]  Galindo. C., «Nos hace falta liderazgo femenino», El País, Madrid, 7/10/2009.

[4]  Centro de Mujeres región de York, Canadá.  Disponible en: http://www.womenscentreyorkregion.com/

 

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